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La Habana-  Antonio Guerrero, el poeta de los cinco luchadores antiterroristas cubanos que cumplieron injusta prisión  en Estados Unidos, demostró en su primer recital de poemas en Cuba  que la poesía es un arma de resistencia y alimento para continuar la utopía.

   Este encuentro informal ocurrió en el patio de los poetas y trovadores, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, y ante un público de personalidades de la cultura cubana y cómplices solidarios en la larga lucha por el regreso a la patria de él, de Fernando González, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández.
  Cuba, Fidel, su pueblo son únicos en el mundo, afirmó Tony justo antes de empezar la lectura de obras de su más reciente libro, Enigma  y otras conversaciones, porque -argumentó-  siempre tuvieron la certeza de que no los abandonarían,  como  hizo el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, cuando cayó al mar uno de los expedicionarios del yate Granma.
  Junto con Víctor Casaus, director del Centro Pablo, con quien  estuvo en contacto desde su celda, Tony contó que el libro no era sólo suyo, sino también de sus otros cuatro compañeros de lucha, de Mirta su madre, y de su hermana Maruchi y de las personas de todo el mundo que mantuvieron contacto con ellos a lo largo de estos duros años de resistencia.
  Destacó que de esos testimonios, del apoyo brindado por    sobresalientes representantes de la intelectualidad cubana y de todas las personas honestas que se sumaron a la batalla por la liberación de él y sus  colegas de brega, es este texto.
  Dijo que el ese volumen va, además, hacia esos imprescindibles,  dispuestos a concretar los sueños más justos de todo su pueblo y de la humanidad en su conjunto.
   Precisó que Enigma y otras conversaciones resulta  un himno a las cosas bellas que no hemos descubierto todavía, a los poetas como el chileno Pablo Neruda, el cubano Cintio Vitier, el estadounidense  Walt Whitman, el español Rafael Alberti y muchos otros.
  Ellos, subrayó,  contribuyeron a que nunca se sintieran prisioneros ni que bajaran la cabeza ni por un solo instante.
  Al cálido encuentro asistieron Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, los poetas Roberto Fernández Retamar y Pablo Armando Fernández, entre otros muchos amigos y personas comprometidas con la patria y su porvenir.
  La velada concluyó con la trovadora Marta Campos, quien interpretó el soneto Acuerdo, de Tony , musicalizado por ella.
    Esa pieza integra el disco, coordinado por Vicente Feliú con poemas escritos en la prisión con música también  de Amaury Pérez, Augusto Blanca, Manuel Argudín, Lázaro García, Roberto Novo, Enrique Núñez, Jorge Luis Rojas (Rojitas), Sara González, Rochy, el propio Vicente y su hija Aurora de los Andes.     

Octavio Borges Pérez / AIN

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